Comparación entre el concreto armado y el concreto presforzado
El concreto es un material semejante a la piedra que se obtiene mediante una mezcla cuidadosamente proporcionada de cemento, arena y grava u otro agregado, y agua; después, esta mezcla se endurece con la forma y dimensiones deseadas.
Los factores que hacen del concreto un material de construcción universal son tan evidentes que ha sido utilizado de diversas maneras por miles de años. Uno de los factores consiste en la facilidad con la que, mientras se encuentra en estado plástico, puede depositarse y llenar los moldes de cualquier forma. Su alta resistencia al fuego y al clima son ventajas evidentes. Su resistencia a la compresión, similar a la de las piedras naturales, es alta lo que lo hace apropiado para elementos sometidos principalmente a compresión, tales como columnas o arcos. El concreto es un material relativamente frágil, con una baja resistencia a la tensión comparada con la resistencia a la compresión. Esto impide su utilización económica en elementos estructurales sometidos a tensión ya sea en toda su sección (como el caso de elementos de amarre) o sobre parte de sus secciones transversales (como en vigas u otros elementos sometidos a flexión).
Para contrarrestar esta limitación, se consideró factible utilizar acero para reforzar el concreto debido a su alta resistencia a la tensión, principalmente en aquellos sitios donde la baja resistencia a la tensión del concreto limitaría la capacidad portante del elemento. Lo que nos da paso al hormigón armado que se define como un material compuesto utilizado en la construcción. La baja resistencia a la tracción y la ductilidad del concreto se fortalecen mediante la adición de barras de acero de refuerzo que tienen mayor resistencia a la tracción y ductilidad. Durante la construcción, las barras de acero se colocan dentro del encofrado antes de verter el concreto. El hormigón se vierte en el encofrado y se vibra para eliminar los huecos de aire en el hormigón fresco y garantizar la consolidación de los agregados dentro de la mezcla de hormigón.
A pesar de esto, se ha encontrado una manera para combinar aceros y concretos de muy alta resistencia. Este tipo de construcción se conoce como concreto preesforzado. El acero, usualmente en forma de alambres, cables o barras, se colocan en el concreto sometiéndolo a una tensión alta, la cual se equilibrará con esfuerzos de compresión en el concreto después del endurecimiento. Debido a esta precompresión, el concreto de un elemento a flexión se agrietará en la zona de tensión para cargas mucho más altas que cuando no está precomprimido. El preesfuerzo reduce de manera significativa las deflexiones y las grietas de flexión para cargas normales, y de esta manera permite la utilización efectiva de materiales de alta resistencia.
También, el pretensado tiene una mayor resistencia a la oxidación al vertirse el hormigón directamente en las barras o cables ya tensados. Por este motivo y por el proceso de transferencia de tensión, se suelen prefabricar en un taller y luego trasladarlos a la obra. Por ello, son elementos generalmente más pequeños como: dinteles, vigas fundacionales, pilotes o balcones.
Existen muchas razones por las cuales elegir este tipo de concreto con estructura pretensadas. Desde el ahorro por la reducción en la aparición de fisuras, su mayor capacidad para absorber golpes, vibraciones y hasta energía de explosiones o sismos, así como su versatilidad.
El uso de este tipo de hormigón no solo asegurará la solidez, resistencia y durabilidad de tu construcción, también garantizará la protección de tu inversión. Además, esta técnica de construcción se adaptará a tus necesidades, te permitirá gastar más dinero, además de que es mucho más rápida comparada con el hormigón tradicional.
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